Cómo vestir un maniquí

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En un mundo donde el comercio minorista representa la fuente de ingresos de millones de personas y el público tiene costumbres consumistas, decorar vitrinas y vestir maniquíes para tiendas, son un una son un recurso esencial en manos de los vendedores para lograr el éxito en sus negocios. Está demostrado que vestir correctamente a los maniquíes que se colocan en las vitrinas de las tiendas puede llegar a incrementar las ventas de los productos exhibidos hasta un 70 %.

Pero lograr que los maniquíes cumplan su objetivo de aumentar los ingresos por ventas no es tan sencillo como parece. La forma de vestirlos y ataviarlos debe corresponderse con el estilo de vida de tus potenciales clientes y estimular sus sentidos para que los impulse  a comprar el vestido u otro accesorio que lleve el maniquí.

Al vestir un maniquí, el vestuario debe presentarse inmaculado, bien planchado y sin arrugas. Deben ser ropas y accesorios que se correspondan con las últimas tendencias de la moda y que sugestionen al cliente de tal forma que piense que el mismo se vería muy bien llevando un atuendo similar y le anime a comprar.

El cliente promedio por lo general se abastece de todo lo que necesita cuando está en una tienda y viene con una idea elaborada de lo que va a comprar, pero existen algunos de ellos que son más despistados, que visitan las tiendas sin un objetivo fijo y sin saber realmente lo que necesitan. En este tipo de clientes es donde fundamentalmente un maniquí bien vestido ejerce su mayor influencia y puede marcar la diferencia entre que el cliente compre o no. Cualquier ropa u objeto que lleve un maniquí ejercerá mayor efecto sobre el consumidor que los artículos colgados en perchas o exhibidos en las estanterías. Ahora que hemos dejado claro la importancia de los maniquíes, te dejo con unos trucos para hacerlos más efectivos.

Se obtienen mejores resultados cuando los maniquíes se visten desde el fondo hacia afuera. El acabado de los detalles, por el contrario, debe hacerse de afuera hacia dentro.

Elije cuidadosamente la ropa y accesorios que llevará el maniquí. Revisa que no tengan defectos, estén bien planchados y en perfecto estado. Cualquier pequeño desperfecto en el vestuario se magnifica cuando está a la vista de todos y puede echar por tierra el resultado del efecto que se pretende lograr.

La ropa escogida debe ser de la talla exacta del maniquí que se va a vestir y al plancharla recuerda hacerlo por su parte interior para que los tejidos no pierdan el brillo original que traen de fábrica.

Asegúrate de que en los maniquíes a vestir sean del tipo que se puedan separar sus distintos elementos (torso, brazos, piernas). Comienza a ataviarlos por las piernas recordando hacerlo siempre de adentro hacia afuera.

Para posibilitar el fácil deslizamiento de las ropas que se abren sobre las partes más visibles del maniquí, es aconsejable previamente insertar y asegurar los brazos del maniquí a su torso (fíjate que cada brazo quede en su ubicación correcta).  Después puedes proceder a vestir la camisa, blusa u otra prenda. En el caso de piezas enterizas como puede ser el caso de algunos vestidos, camisetas, etc., se debe introducir primero la prenda por la cabeza, luego se introduce cada brazo por sus aberturas y se fijan al torso del maniquí, y posteriormente se desliza el resto del vestido por el torso cuidadosamente.

Una vez el maniquí está completamente vestido debes proceder al acabado con los detalles, adornos y accesorios.  Comienza trabajando en los dedos de los pies y manos, luego puedes pasar al escote y el cuello, ver que la alineación de botones y costuras sea la correcta. Al final podrás colgar los accesorios y otros abalorios para dar el toque estilístico a la composición del torso. A continuación prosigue con la zona de la cintura y las caderas donde tendrás que poner máximo empeño en los detalles pues la elegancia del vestuario dependerá mucho de cómo se trabaje con los detalles en esta zona del cuerpo del maniquí.

El tiempo que le dediques a los detalles es la parte más importante de vestir a un maniquí. Este no puede dar al espectador la sensación de desorden o descuido, por eso no escatimes tiempo en asegurarte a fondo de que tu maniquí ha quedado impecable. Trata a tu maniquí como si fuera a ti mismo cuando te vistes para una salida, de esta forma aumentará su efectividad y la impresión que causará en los clientes que sentirán admiración y querrán lucir igual e irán directamente a comprarse los productos que vendes.


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Originally posted 2016-05-04 10:08:54. Republished by Blog Post Promoter

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